La yesca pudre las cepas de la vid y no tiene cura.

La genética de los cítricos.
9 febrero, 2018

La yesca pudre las cepas de la vid y no tiene cura.

Los viticultores se han quedado sin plaguicidas para poder frenar los problemas que afectan a la madera, que van a más.

El último Boletín de Avisos de plagas de la Conselleria de Agricultura dedica un capítulo especial a las enfermedades de la madera de la vid causadas por hongos, entre las cuales la principal es la yesca, y cuya característica principal es que provocan un decaimiento de los sarmientos y las cepas, pudren la madera, hasta causar su muerte, y que no hay cura posible en estos momentos.

Junto a la yesca, que es la dolencia de la madera de la vid más dura y extendida, el Boletín de Avisos cita la eutipiosis, la enfermedad de Petri, la del ‘pie negro’ y el decaimiento por Botryosphaeria.

El denominador común de todas ellas es que los hongos atacan las partes leñosas de la planta, en unos casos entrando por las heridas de poda y también por las causadas en las raíces (al labrar, por ejemplo). Cuentan con una sintomatología diversa pero a veces con signos bastante similares, de modo que los daños pueden confundir sobre si se deben a una causa u otra, pero casi siempre empiezan por mostrar hojas pequeñas o cloróticas, otras veces con tonos rojizos, luego decaimiento de ramas, hasta secarse, y por último la muerte total de la planta. Si se corta la madera dañada se ven zonas necrosadas.

Hasta hace unos años todas estas dolencias se combatían con arsenito sódico, pero actualmente está prohibida en Europa esta sustancia venenosa por las consecuencias negativas que podía tener su uso para la salud de los aplicadores, así como el carácter acumulativo en las plantas y en las uvas.

Desde que desapareció del mercado el arsenito no se ha encontrado ningún plaguicida eficaz contra estas enfermedades, según reconoce la Conselleria de Agricultura, que recuerda que lo único que puede hacer el virticultor es extremar las medidas preventivas para evitar en lo posible su expansión.

Lo primero que se recomienda es utilizar material vegetal «de alta calidad» para asegurarse que no haya infestaciones iniciales; conviene desinfectar previamente el terreno a plantar o dejar pasar algunos años tras arrancar vides anteriores; evitar situaciones de estrés hídrico (falta de agua o exceso), cubrir las heridas de poda con mástic, cortar ramas afectadas y eliminar los restos mediante su quema.

Fuente:Las Provincias